¡Bienvenidos!

oraola-july2013

Queridos amigos y compañeros (elije uno o los dos, a tu gusto, que de ninguna manera me pongo bravo):

 

Acaba de empezar octubre, y en este mes, no recuerdo exactamente en qué fecha, (¿quizás el 11?), vamos a celebrar el cuarenta (40, ¡coño!) aniversario de habernos encontrado en una mañana, sentados todos en el anfiteatro de la Escuela de Química, mirando alrededor, un poco asustados, pero todos sonrientes por el gran paso en la vida que significaba comenzar nuestros estudios universitarios.

 

Bueno, ya lo sé, éramos tan jóvenes… ¿cuántos éramos? Cerca de ciento veinte. Algunos repetían el primer año, muchos eran rechazos de otras carreras que habían soñado estudiar, pero que por los caprichos de un sistema de selección que no vale la pena criticar ahora no lograron acceder a ellas (Medicina, Estomatología, Psicología, Historia del Arte, Lengua y Literatura…., ¿se me queda alguna?), y aproximadamente diez  jóvenes en el grupo (no quiero dar la cifra exacta, porque temo que la memoria me traicione) éramos los químicos de primera opción.

 

Al poco rato de haber encontrado asiento en el anfiteatro, que en aquel entonces me parecía gigantesco, y cuando lo visité de nuevo hace tres años me pareció un anfiteatro bien chiquito, hizo su aparición la licenciada Aimeé Arias-Carvajal Readigos, quien fungiría como Coordinadora o madrina del grupo, para leernos la cartilla de nuestra nueva afiliación, presentarnos a las doctoras que serían nuestras profesoras Dra. Dámaris Fernández Jaime (epd) y Dra. María del Carmen Troncoso(?) en Química General I y Análisis Matemático I, las licenciadas Norma Galego y Carmen Alica …. quienes serían nuestras instructoras del Seminario de Química General I y los alumnos ayudantes Gisela y Pascual, para el Seminario de Análisis Matemático I. Nos dijo además que tendríamos tantísimos turnos de Educación Física en el SEDER (¿qué cosa era el SEDER y cómo se llegaba allá?) y a preparase, que a las doce y media salía la guagua para Tractoimport, donde comezaríamos también y de manera simultánea, nuestra vida laboral.

 

Ese fue el primer día del año escolar más intenso, interesante, violento y memorable de cuantos he vivido (vamos a ver, antes de llegar allí, trece años de instrucción primaria, secundaria y preuniversitaria; en mi vida posterior dos años para la maestría a tiempo parcial y cinco para el doctorado a tiempo completo, en resumen, una pila de años). Mi pregunta para ustedes es: ¿les ha pasado igual?, que a pesar de las vertiginosas vueltas de la vida en estos cuarenta años, aquel curso 1973-74 sigue siendo la experiencia inigualable, el despertar del intelecto adulto, la pérdida de la virginidad (en sentido figurado, caballero, que éramos buenos y nobles, pero no tanto).

 

Desde que tuve la idea de escribir estas páginas, me está sonando en la cabeza una canción de Alberto Cortéz (Distancia) que desde luego, tiene que ver con mi condición de emigrado, pero también con el sencillo hecho de que conservo una cantidad enorme de recuerdos tremendamente frescos sobre aquellos años, sobre aquel año en particular, y también, con el no menos notable hecho de que a la mayoría de ustedes nunca los volví a ver después de haber terminado nuestra carrera en 1978 luego de cinco años en la Escuela, que durante ese tiempo se convirtió en Facultad, (a pesar de que no brinqué el charco hasta dieciséis años más tarde, en 1994).

 

Para celebrar estas cuatro décadas, quisiera proponerles la idea siguiente: quiero que entre todos, creemos un sitio web (carajo, que de web no había ni idea en aquella época) para compartir las memorias de aquellos cinco años de convivencia, casi siempre amistosa, llegando en ocasiones a fraternal, a veces con fricciones, con tirantez política, ideológica, llegando hasta odios secretos y empedernidos… no importa, lo que importa, y espero que todos los que participen en el proyecto puedan estar de acuerdo en esta regla mínima, lo que importa es que somos los sobrevivientes, los humanos productos del tiempo que nos tocó vivir y que las experiencias que acumulamos, las alegrías que compartimos, las amarguras que nos tragamos, las carcajadas, las sonrisas, las lágrimas y los buches de hiel, todo, todo eso, lo tuvimos en común, tripulantes de una nave a la deriva, sin  sitio a donde escapar, sin otra memoria que recordar que lo que fuimos juntos en nuestra aventura juvenil.

 

Lo más fácil va a ser un blog por invitación. Sí, sí, abierto y democrático, pero con control. Me temo que algunos que están dentro de la Isla tengan todavía acceso limitado a la web (¿notaron el eufemismo?)  Para ellos, quienquiera que tenga un contacto, puede imprimirles el contenido del blog, y cuando estén listos, pueden enviar su participación por correo electrónico y yo me encargaré de que aparezca todo en su lugar. Me gustará muchísimo poder incluir fotos, millones de fotos de aquellos años, y quizás una o dos de quienes somos ahora, sólo por pura manía de comparación.

 

Espero también poder invitar a este proyecto a quienes fueron nuestros profesores en la carrera y puedan contribuir de la misma forma. Ya veremos.

 

Aquí van las primeras anécdotas que quiero recoger y espero que vengan muchas, muchas más. Sugiero también que sigan este formato: un título para cada párrafo o grupo de párrafos relacionados. Firmen siempre sus contribuciones, aunque puede darse el caso de que reciba contribuciones anónimas… si son de buena calidad y no ofenden terriblemente a nadie (que se sepa que no debe haber ánimo maligno ni ofensivo en este blog, autocensura, por favor), ¿por qué no?

P/s- Recientemente encontré unas fotos de nuestro último año en la universidad. Míralas aquí.

normita
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